Las actuales políticas de salud, con un rostro más participativo, inclusivo y equitativo, han logrado establecer a la salud mental como una de las prioridades sanitarias a nivel nacional. La violencia política, presente durante veinte años en nuestro país, ha tenido un alto costo social, económico, moral y de salud; su impacto se evidencia hoy, no solo en la generación que afrontó el conflicto armado, sino también en las generaciones siguientes. Sentimientos de desconfianza, temor y desesperanza se imbrican con los proyectos de desarrollo y generación de capital social en las poblaciones rurales, mermando su bienestar y productividad. La determinación en las decisiones tomadas a nivel global, por la Organización Mundial de la Salud, y nacional, por e l Ministerio de Salud, sobre la importancia y trabajo en el tema de salud mental, han generado acciones dirigidas a brindar capacitación al personal de salud de las localidades afectadas, como también atención y seguimiento a las personas afectadas por el conflicto armado. Como producto de ello se presenta los alcances de la experiencia de intervención que viene realizando el equipo técnico itinerante de salud mental del Instituto Nacional de Salud Mental del Ministerio de Salud, en tres departamentos del interior del país.
Mental health has evolved as a main sanitary goal at nationallevel because of the more participative, inclusive and equitablerostrum of current health politics. Political violence, present duringthe last twenty years in our country, has had high social, economical,moral and health costs. Today's impact is evidenced not only bythe generation that lived the armed conflict, but also by the followinggenerations. Feelings of distrust, fear and hopelessness areinterlaced with the projects of development and generation ofsocial capital in rural populations, decreasing their well-beingand productivity. The international and national decision taken bythe World Health Organization and the Peruvian Ministry ofHealth on the importance and intervention on mental health hasgenerated actions addressed to enabling health workers of affectedregions, as well as offering care and follow-up to people affectedby the armed conflict. Results of our experience as the PeruvianMinistry of Health's National Institute of Mental Health itineranttechnical team on three Peruvian departments and our ongoingintervention are described in this article.
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