Entre 1905 y 1909, el gran coleccionista de arte, bibliófilo, editor y financiero José Lázaro Galdiano construyó su residencia madrileña, el palacio de Parque Florido, sede hoy del museo que lleva su nombre. En la decoración de la mansión, las pinturas de los techos, debidas a Eugenio Lucas Villamil, ocupan un lugar de especial relevancia por constituir un reflejo bien significativo tanto de los gustos y personalidad del coleccionista como de la relación establecida entre el pintor y su mecenas
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