El Argumento Ontológico, el único válido en la filosofía de Hegel, constituyó una preocupación recurrente en el pensador alemán. Hegel proyectaba publicar un libro sobre las pruebas de la existencia de Dios en el invierno de 1831, cuando le sorprendió la muerte. Unos meses antes, había ofrecido unas lecciones sobre ese tema (póstumamente publicadas), a las que pertenece el texto que comentamos. Su trascendencia para la interpretación del sistema es manifiesta: si la única prueba posible de la existencia de Dios está constituida por el desarrollo entero del sistema de la filosofia, el texto de 1831 plantea un problema esencial: el Panteísmo.
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