El estudio de las poblaciones humanas, incluyendo su tamaño, composición, distribución, densidad, crecimiento y otras características demográficas y socioeconómicas, así como sus causas y consecuencias, es abordado por la Demografía.La fecundidad, la mortalidad y los movimientos migratorios son los tres elementos centrales que afectan al tamaño de las poblaciones. El concepto de nupcialidad también es de especial interés por la tradicional relación mantenida entre el matrimonio y la fecundidad en la mayoría de las sociedades. Esta estrecha relación se ha ido desvaneciendo durante las últimas décadas en las sociedades occidentalesEl cálculo de las tasas de nupcialidad presentan problemas que derivan del propio contenido del concepto: 1) La nupcialidad es menos aprehensible que el nacimiento y la muerte puesto que no participa de la dimensión biológica; b) Su contenido -en cuanto al número y sexo de los cónyuges- varía en función de cada cultura; 3) Refiere al menos a dos unidades estadísticas y, 4) Es un fenómeno repetible.El modelo subsahariano y el modelo europeo son las dos tipologías clásicas de nupcialidad. El modelo subsahariano se caracteriza por matrimonios a edades tempranas y un porcentaje pequeño de población en situación de soltería definitiva. El modelo europeo se caracteriza por matrimonios a edades más tardías y una mayor proporción de población en situación de soltería definitiva.La tasa de fecundidad general se define como el número de nacimientos por cada mil mujeres en edad fértil durante un año. Las tasas de fecundidad de las distintas poblaciones humanas se ven afectadas por factores biológicos y factores socioculturales. Entre los primeros destacamos la edad fértil, la esterilidad involuntaria y la mortalidad intrauterina excluyendo los IVEs y, entre los segundos, hemos señalado la tipología familiar, el nivel de renta de los grupos domésticos, los costes de la crianza de los hijos e hijas, la dirección de los flujos económicos intergeneracionales, la movilidad social y la ideología política y religiosa.La mortalidad se define de forma general como el número de fallecimientos producidos en un año en una población determinada por cada mil habitantes. El concepto de esperanza de vida al nacer es un concepto relacionado e indica el número medio de años que podría llegar a vivir un grupo de recién nacidos si estuvieran sujetos en cada edad correspondiente a los mismos riesgos de muerte que predominan en la población.La mortalidad también se ve afectada por factores biológicos y factores socioculturales. Los factores biológicos refieren todos los elementos relacionados con la morbilidad, con la posibilidad de enfermar de una población y su predisposición para contraer enfermedades. Los factores socioculturales de la mortalidad se refieren a cuestiones como las condiciones higiénico-sanitarias, el género, el tipo de hábitat, la ocupación laboral, el nivel de renta, el nivel educativo y los sistemas de atención a la salud-enfermedad, entre otros.Los movimientos migratorios se definen generalmente como el traslado de personas a través de una división política para establecer una nueva residencia permanente. Sin embargo, no todos los movimientos migratorios responden a esta definición.Los criterios más utilizados para la clasificación de los movimientos migratorios son: A) Origen; b) Distancia recorrida; C) Tiempo y, D) Razones.La migración no sólo puede ser analizada desde la perspectiva demográfica sino que, también, tiene implicaciones para la salud de sus protagonistas pues te trata de un factor de riesgo que adquiere una aún mayor importancia en las poblaciones refugiadas y desplazadas por catástrofes naturales y conflictos bélicos. La migración suele ser el resultado final de una situación originaria caracterizada por la degradación del medio ambiente, los conflictos sociopolíticos y la negación de los derechos humanos en el país de origen, las bajas tasas de escolaridad, la limitación de los puestos de trabajo y la disparidad de ingresos entre las distintas regiones del mundo. El panorama es el de una pobreza crónica que condiciona la decisión racional de buscar una vida mejor para uno mismo y su familia abandonando el país de nacimiento.La población inmigrante que procede de países escasamente desarrollados sufre una exclusión legal y una exclusión social que repercute en sus niveles de salud y en su uso de los sistemas nacionales de salud. La población de inmigrantes por motivos económicos presentan mayores tasas de morbilidad y mortalidad que el resto de la población, menores niveles de autoestima, sentimientos de impotencia ante la falta de control de sus propias vidas y cuadros de depresión. En cuanto a la población de mujeres inmigrantes, éstas son particularmente vulnerables a la explotación por su doble discriminación como mujer y como inmigrante. Las mujeres inmigrantes sufren en mayor proporción situaciones de acoso sexual, violencia y explotación, perciben menores ingresos que las mujeres españolas por el mismo trabajo y tienen jornadas laborales más largas. También sus indicadores de salud maternal y perinatal son peores si se comparan con los que presentan las mujeres autóctonas.
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