El informe que el general Taguba presentó ante el Comité de las Fuerzas Armadas del Senado de los EE. UU. denunciaba que, entre octubre y diciembre de 2003, hubo numerosos casos de «abusos criminales sádicos, descarados e injustificados» en la prisión bagdadí de Abu Ghraib, controlada por el Ejército norteamericano. Y avanzaba que tal serie de crímenes tenían su explicación fundamentalmente en «un fracaso de liderazgo» (además de en la «falta de disciplina y preparación de los soldados» y en una «falta de supervisión»). Efectivamente, actos tan repetidos y de tal gravedad sólo pueden provenir de un fallo de los mandos.
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