La correspondencia de Vincent Van Gogh revela cómo conoció, cuestionó y respetó la pintura y el grabado de Mariano Fortuny. Sorprende la relación entre dos artistas de manera y vidas tan dispares, pero en el trasfondo de esta conexión se produce una situación contractual determinante: Van Gogh fue empleado de Goupil y Fortuny era una de las figuras estelares de la casa
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