Madrid, España
Ardua e irresoluble de manera concluyente, se presenta hoy para los historiadores la cuestión de las causas de la Guerra Anibálica. Quizá solo se pueda convenir en algo: no hubo un único motivo que abocara al conflicto, y por supuesto, ni Roma fue un sujeto paciente en todo ello, ni Aníbal fue el único actor. Cartago tenía un caudillo, el Estado romano a sus imperatores. Uno y otros podían decidir y actuaban por ambiciones.
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