Hace siete años a través de estas mismas páginas abordamos un breve análisis formal del estilo del Crucero de Kurutziaga que nos permitió relacionarlo con otras obras de Durangaldea como unas imágenes situadas bajo el alero y en la portada de la parroquia de Mañaria o el relieve edicado a los Santos Emeterio y Celedonio procedente de la ermita de San Martín de Aldegoiena de la misma localidad (hoy en el Museo de Arte Sacro de Bilbao).
A través de aquella aproximación tratamos de relativizar los vínculos que habían sido sugeridos previamente en varias referencias bibliográficas entre nuestra cruz y el arte flamenco, poniendo en duda su realización por un artista foráneo, pues en nuestra opinión se integraba mejor en la producción de un artífice local, del que lamentablemente no podíamos ofrecer casi ningún dato.
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