Este texto se estructura en tres partes: en primer lugar, se argumentará que todas las sociedades, las del Norte y las del Sur, las ricas y las pobres, comparten estructuras transculturales de dominio masculino. Estas estructuras «se sienten»: a pesar de que son difusas e invisibles y, por ello, difíciles de conceptualizar, podemos sentir su peso sobre nuestras vidas en forma de trabajo gratuito o de brecha laboral, por ejemplo. En la segunda parte, se reflexionará sobre las transformaciones sociales que el feminismo ha introducido en las sociedades patriarcales, debilitando así sus estructuras más opresivas y desigualitarias para las mujeres en algunas regiones del mundo. En la última, se analizarán brevemente algunos cambios legislativos y políticos que han tenido lugar en España en los últimos años con el objetivo de acelerar esas transformaciones a las que aspira el feminismo
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