Este artículo explora la literatura acerca de fronteras en la disciplina de la geografía política con el fin de entender la proliferación de prácticas fronterizas en Occidente. El artículo toma el caso de las políticas propuestas por la administración del presidente D. Trump para demostrar como las fronteras pueden ser ocultas en prácticas sociales y políticas dentro del territorio soberano. Esta expansión de las fronteras geográficas moldea constantemente las identidades socioespaciales de los migrantes. Este artículo también analiza las razones por las cuáles la tradicional práctica de construir muros fronterizos es todavía atractiva para los gobiernos de Occidente con el fin de mantener a los migrantes lejos de sus territorios; a pesar de la visión de un mundo sin fronteras a finales del siglo XX. Este artículo argumenta que esta práctica se explicada a través de tres factores: el análisis de las transformaciones en el sistema de protección para refugiados en los años 90, el cambio en la percepción de los Estados hacia los refugiados viéndolos como amenazas para las sociedades de Occidente y el miedo de los Estados a ser percibidos como entidades no capacitadas para mantener su soberanía. Estas prácticas contemporáneas son consistentes con los recientes debates en los estudios de fronteras que ven a las fronteras como entidades móviles y no como líneas territoriales estáticas que separan dos unidades de tierra. Este artículo tiene como objetivos fomentar la idea acerca de los estudios fronterizos como una manera de revelar nuevas formas de poder y control, así como ayudar a entender las interconexiones entre prácticas fronterizas alrededor del mundo.
The article explores the border literature in political geography in order to understand the contemporary proliferation of bordering practices in the Western world. It takes the case of President Trump administration’s policies to show how borders can be concealed in social and political practices inside of sovereign territory. This expansion of geographical borders continually shapes the socio-spatial identities of migrants. The text also analyzes why the traditional bordering practice of building border walls is still an appealing resource aiming at keeping immigrants away from Western territories, even after the promise of a “borderless world” in the late 20th century. This article argues that the expansion of border walls is explained by the analysis of three factors: the transformations on the refugee protection framework after the 90s, the change in states’ perception of refugees as a threat to Western societies, and the fear of states to be perceived as actors non-capable to maintain their sovereignty. These contemporary practices are consistent with recent debates in border theory that see the border as a mobile entity instead of a static territorial line separating two units of land. This article aims at fostering the idea of border studies as a way to unveil new forms of power and control. It also pretends to foster an understanding of the interconnectedness of border practices around the world.
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