Sevilla, España
La dermatitis atópica es una enfermedad cutánea crónica que afecta con gran frecuencia a niños siendo una de las causas más frecuentes de consulta dermatológica en esta edad. Su prevalencia se cifra en torno al 10% en España y ha aumentado de forma importante en las últimas décadas en los países industrializados. El origen es multifactorial, interviniendo herencia poligénica, exposición a alérgenos aéreos, alimentarios o de contacto (los llamados “atopenos”) y la sequedad cutánea. Esta enfermedad afecta de manera importante la calidad de vida de los pacientes y de sus padres, principalmente por el gran prurito que acompaña los brotes. Su diagnóstico no suele plantear dificultades aunque hay una gran variabilidad clínica en las lesiones cutáneas. Por ello, existen diferentes “criterios de diagnóstico” que ayudan en la evaluación de los pacientes. Son importantes también los “índices de gravedad” que permiten mediante fórmulas matemáticas, establecer la gravedad, extensión e intensidad de las lesiones y la evolución de la enfermedad con el tratamiento. La evolución de la enfermedad es favorable en la mayoría de los pacientes ya que con la edad, los brotes se van haciendo cada vez menores y más distanciados. Cuando persiste en la adolescencia o en los adultos, la dermatitis suele limitarse a las manos aunque en algunos casos más graves puede persistir una eritrodermia.
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