Por su genética impura y estéticamente bastarda, lo flamenco ha mostrado una alta capacidad para aclimatarse y habitar espacios artísticos que podrían ser considerarse dispares. Al mismo tiempo, su territorio ha debido compartir un agotador horizonte más conservador y apocopado, anegado por un ánimo romántico, idealizado e imbuido de un esencialista y primitivo instinto de conservación.
© 2001-2026 Fundación Dialnet · Todos los derechos reservados