Una sarta de nociones y pseudoargumentaciones antiilustradas, antimodernas e incluso anticientíficas se cuelan constantemente en muchos discursos sociales, tratando de tachar cuando menos de sospechosos de dogmatismo e incluso de manipulación a aquellos estudiosos de lo social que se declaran obstinadamente como "científicos". En la comprensión de la conducta social, caer en esta dinámica y no apostar por la racionalidad científica, no tener en cuenta las condiciones materiales y la estructura de poder y centrarse sólo en interpretaciones simbólicas e ideacionales de la cultura es absurdo, si nuestra pretensión es la comprensión de la conducta sociocultural.
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