El propósito de este artículo es analizar la noción de subjetivación, clave en el último Foucault, a la luz de la metáfora barroca del pliegue. Según Deleuze, hay dos fuentes distintas, la memoria del Ser de Heidegger y la monadología de Leibniz, que se reúnen en cierto sentido en esta noción foucaultiana. A este respecto, pretendo destacar la importancia del concepto de subjetivación en el contexto de un giro performativo en la filosofía contemporánea, así como diversas formas históricas de entender este concepto. Un aspecto técnico, pero crucial, que hay que subrayar es la compleja interacción y la mutua co-dependencia entre la subjetivación activa y la sujeción (assujettissement). La comprensión del «modo de la sujeción» en Foucault como uno de los «cuatro pliegues de la subjetivación» proporciona un argumento convincente para el pluralismo ético. Por último, esta perspectiva brinda una importante clave para revisar la interpretación de Deleuze de Foucault. Pues es la memoria violenta de Nietzsche, y no la memoria heideggeriana del Ser, la que se revela como decisiva en el proceso de subjetivación, y también como una vía de conversión necesaria de la libertad «negativa» en libertad positiva en el sentido de la autonomía y autodisciplina, en concordancia con el proyecto nietzscheano de hacer que el «ascetismo vuelva a ser natural».
The purpose of this paper is to analyze Foucault’s final key notion of subjectivation in the light of the Baroque metaphor of fold(ing). According to Deleuze, two distinct sources, Heidegger’s memory of Being and Leibniz’s monadology, are in a way brought together in this Foucauldian notion. I try to highlight the importance of the concept of subjectivation in the context of a performative turn in contemporary philosophy and various historical ways of conceiving this concept. A technical yet crucial aspect that has to be emphasized is the complex interplay and mutual co-dependence between active subjectivation and subjection (assujettissement). Understanding the «mode of subjection» as one of «the four folds of subjectivation» in Foucault provides us with a compelling argument for ethical pluralism. Finally, this gives us the vital clue for adjusting Deleuze’s interpretation of Foucault, revealing Nietzsche’s violent memory rather than the Heideggerian memory of Being as decisive in the process of subjectivation, and also a necessary conversion of «negative» freedom into positive liberty as autonomy and self-discipline, likewise in agreement with Nietzsche’s project of making «asceticism natural again».
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