La vida profesional del inspector de educación, Eduardo Soler Fiérrez, manifiesta unos principios fuertemente arraigados en la capacidad transformadora que la Educación tiene para las sociedades y en el carácter innovador y certero de sus quehaceres e investigaciones.
Eduardo Soler nació en un pueblo de la provincia de Jaén, Cárchel, perteneciente a la Andalucía deprimida.
Sus primeros años trascurren en el entorno escolar de su pueblo durante las etapas del primer franquismo351, donde sus padres dirigían las escuelas unitarias y en el que veía con profundo pesar la marcha de las familias en buscar de nuevas oportunidades a otras provincias españolas o al extranjero y donde vivía las consecuencias que esa situación tenía en sus compañeros y conciudadanos.
Su trayectoria humana, junto a sus inquietudes profesionales, todas sus investigaciones y preocupaciones le encaminaron hacia el ejercicio efectivo, sólido y transformador como Inspector de Educación lo que ha provocado innumerables beneficios en las instituciones sobre las que ha intervenido y directamente en gran cantidad de alumnos que encauzaron satisfactoriamente sus vidas como activos felices y recursos de una sociedad en cambio. Sus inquietudes, reflexiones e investigaciones también son útiles recursos para los docentes de hoy día y para quienes hemos seguidos sus pasos como inspectores de educación.
Tras cuarenta años como inspector de educación, Eduardo Soler Fiérrez es referente y recurso para muchos sistemas educativos y su ejemplo y producción puede servirnos para encauzar satisfactoriamente trayectorias profesionales enmarcadas en la Educación como motor de cambio y progreso.
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