Madrid, España
Los paisajes del azúcar son aquellos relacionados con el mosaico de cultivos de caña de azúcar y el sistema sociocultural que depende de ellos. Este paisaje se dio históricamente en la vega del río Guadalfeo, en la costa granadina, y traía asociados unos valores culturales, ambientales y paisajísticos que se degradaron de una forma drástica tras la desaparición de los cañaverales, el control en cabecera de la cuenca hidrográfica y el cambio de los usos del suelo, enfocado al plástico y al ladrillo. La clave de este sistema era que el medio socioeconómico se adaptaba al natural, mediante la agricultura, originando la cultura cañera. Una relación de simbiosis entre medio agrario, natural y humano, que generaba un agrosistema sostenible. Este agrosistema se pudo generar gracias al microclima subtropical de vega de Salobreña y Motril, combinado con los fértiles suelos sedimentarios, nivel freático alto y a los aportes del río Guadalfeo. Todos estos factores generaron un mosaico de cañaverales pincelado con zonas encharcadas de gran biodiversidad y pueblos de un valor cultural y antropológico potentísimos. De herencia andalusí, el sistema generaba unos servicios ecosistémicos a la sociedad (servicios de los agroecosistemas, que cambiaron enormemente con la desaparición de los paisajes del azúcar). Se degradan los servicios culturales y de regulación que ofrecía el agrosistema, mientras que se dispararon los servicios de abastecimento (la producción y la economía), de una forma insostenible. De unos servicios más equilibrados se pasa a un sistema desigual en cuanto aportes, valores y conservación socioambiental.
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