Madrid, España
Junto con las habituales controversias jurídicas, abordadas desde el derecho de la normalidad, surgen a veces ciertas situaciones que, amenazando la propia subsistencia del orden constitucional, requieren la aplicación de medidas extraordinarias. Son supuestos que implican una mayor acumulación de poder pero que siguen exigiendo el respeto a determinadas premisas jurídicas básicas, ello con el fin de prevenir conductas autoritarias. Siendo las emergencias no regladas o insuficientemente regladas el ejemplo más extremo de ello, en la primera parte del trabajo comprobaremos como, hasta en esos supuestos deauténtica excepción, existen criterios jurídicos suficientes para afrontar el peligro con garantías. Acto seguido, veremos ya la manera en que los poderes públicos han aplicado esos parámetros en España, con experiencias netamente positivas y otras que no lo han sido tanto. Crucial resulta, a este último respecto, la reciente STC 148/2021, de 14 de julio, estableciendo la inconstitucionalidad parcial del RD 463/2020, de 14 de marzo, de declaración del estado de alarma contra la COVID-19. Porque, no cabiendo la suspensión de derechos fundamentales bajo dicha figura, debería haberse recurrido al estado de excepción, en cuanto que instrumento que exige el permiso parlamentario previo a la adopción de semejantes medidas.
Together with the usual legal disputes, dealt with through the standard legal instruments, certain situations sometimes arise which threaten the continuity of the constitutional order and require the application of extraordinary measures. These are scenarios that imply a greater concentration of power but still require respect for certain basic legal premises in order to prevent authoritarian behaviours. Since non-regulated or insufficiently regulated emergencies are the most extreme example of this, in the first part of the paper we will see that, even in these cases of true exception, there are sufficient legal criteria to confront danger with guarantees. We will then look at the way in which Spanish public authorities have applied such parameters with clearly positive outcomes and others that have been rather controversial. Crucial in the latter respect is the recent decision of the Spanish Constitutional Court, which has rightly established the partial unconstitutionality of Royal Decree 463/2020, of 14 March, declaring a state of alarm against COVID-19. Because a fundamental rights suspension cannot be accepted under this figure, a state of emergency should have been activated, as it requires parliamentary permission prior to the adoption of such measures.
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