¿Es la globalización un fenómeno natural?, por lo tanto nada habría que decir ni hacer, o ¿se trata de procesos impulsados sobre todo por innovaciones tecnológicas y económicas con posibilidades de intervenir en ella? Si es así, ¿se la puede orientar, mejorar e incluso gobernar? En el artículo plantea que hoy que responsabilizarse de esos procesos globalizadores y orientarlos hacia metas tan poco estrenados como la libertad real, lo cual es imposible sin justicia y solidaridad. Esto implica incorporar una perspectiva ética en el tratamiento de la globalización. El autor analiza algunos aspectos éticos ("ética moderna"), que se haga cargo de las peculiaridades del desarrollo de la economía, concretamente en su fase de globalización, como desarrollo de todos los procesos modernizadores.
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