Las nuevas necesidades de ocio y diversión de la burguesía y el gusto por el paseo generaron un nuevo entramado urbano en el que los jardines, alamedas y paseos, elementos fundamentales de la ciudad decimonónica, tuvieron un papel protagonista como marco de representación social, institucional y política. Uno de los elementos más característicos y una de las aportaciones más importantes a la arquitectura de los espacios públicos es el kiosco para la música. Desde mediados del siglo XIX se levantarán en Orihuela ejemplos de esta arquitectura lúdica, estrechamente vinculada a la introducción del hierro en la construcción arquitectónica.
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