México
El sentido etimológico de la palabra “vocación” viene del latín votare o vocari, que significa, respectivamente, “llamar” o “ser llamados”, y ambos términos se vinculan con el sustantivo vox, que traducido al español se entiende como “voz”. Este juego de palabras alude a la comunicación, al lenguaje y a una serie de connotaciones respecto a nuestra inserción en la vida social y la responsabilidad que en ello concurre. De esta manera una vocación se concibe como el cometido social para convivir en vías de intereses comunes. En palabras de Juan Zaragüeta, se explica como el “llamado por la propia voz interior de su conciencia, destacando dos aspectos o puntos de vista que ofrece el asunto de la vocación, como el de las actitudes profesionales: el aspecto de la selección y el de la orientación”.
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