En 1597, el puerto de Campeche fue asaltado por el corsario inglés William Parker. La incursión fue respondida por los pobladores de la villa, quienes expulsaron al líder de la expedición y a una parte de la tripulación, dejando como saldo algunos marinos muertos en combate, otros capturados por los vecinos, quienes los remitieron a las autoridades civiles para procesarlos por piratería y tres más corrieron con otra suerte al ser detenidos por orden del Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición de México, para ser procesados por luteranismo y piratería entre 1598 y 1601. El objetivo de este texto es revisar la manera en que el Tribunal de la Fe llevó a cabo los juicios contra estos personajes y la influencia que pudieron tener las relaciones anglo-españolas de finales del siglo XVI en las sentencias dictadas a estos presos.
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