La preocupación por los aspectos laborales y sociales de la integración económica y comercial constituye un factor que está tomando creciente importancia en las diversas experiencias de integración. El deterioro de la situación de empleo en los últimos años es común a los cuatro países integrantes del Mercosur, con tasas de desempleo en aumento y pérdida de calidad del empleo, que medido por el sector informal se ubica en torno al 50% de los ocupados. Desde 1999 hasta el 2003, la recesión y los desequilibrios macroeconómicos se reflejaron en la caída del número de ocupados y de los salarios, deterioro de la calidad del empleo, aumento del desempleo y la pobreza. Los indicadores del mercado de trabajo muestran situaciones parcialmente distintas entre los países miembros. La mayor parte de la década fue de crecimiento para los cuatro países y los primeros años fueron mejores que los últimos con relación al nivel de actividad económica y de empleo. Sobre el final de la década fueron entrando en recesión, Argentina en 1999, Paraguay en 2000 y Uruguay en 1998; Argentina y Uruguay registran una caída de casi 20% del PIB en estos años. En Brasil, el ritmo de crecimiento se desaceleró, con un 2.5% promedio de la década de los noventa que se reduce a un 1.5% en 2001-2003 que implica una caída del producto por habitante. Con una perspectiva para toda la década de los noventa la situación laboral se considera estancada y en retroceso en los países de la región, con excepción de Brasil. Sobre estas consideraciones y la manera en que se podrían enfrentar los desafíos de la cuestión laboral en el Mercosur, queremos profundizar principalmente en el tema del empleo.
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