Las reformas a fondo para evitar una nueva crisis financiera no se han llevado a cabo, y la banca, culpable de la crisis, ha sido además salvada, lo que ha provocado una recesión y ha secado el crédito.
Tras la II Gran Guerra hasta los ochenta no hubo crisis financieras por la gran supervisión. Es necesaria una voluntad firme porque es lógico que la banca muestre reticencias a perder privilegios
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