Podemos imaginar el espanto que produciría la perspectiva de combatir a los soldados del gran rey. Heródoto narra los episodios en los que los jonios y, más tarde, los atenienses y espartanos, se enfrentaron a sus ejércitos, pero no responde a todas nuestras preguntas y, además, proporciona datos inconexos que desafían cualquier interpretación simplista de la realidad militar persa. Para comprender el modo de combatir de estos hombres, debemos lanzar la mirada desde Oriente, desde Susa, y no desde Occidente, desde Atenas. Necesitamos emplear todo tipo de fuentes distintas, desde las pinturas parietales de las tumbas hasta las facturas y recibos de equipamiento militar, pasando por narraciones de las batallas y la comparación con paralelos más recientes.
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