La posición que mantiene Langton sobre el silenciamiento contribuye al estudio de la injusticia epistémica al poner de relieve una posible causa de dicho fenómeno: en concreto, afirma que la representación pornográfica de las relaciones sexuales (heterosexuales) afecta a las condiciones de éxito de las proferencias realizadas por mujeres, de tal modo que estas proferencias no son interpretadas como un acto ilocutivo por parte de los hombres. Se puede pensar que este proceso socava la credibilidad de las mujeres ya que su testimonio no se registra en la sensibilidad testimonial de los hombres. Sin embargo, esta posición implica consecuencias problemáticas desde al menos dos puntos de vista. Por un lado, desde una perspectiva teórica incurre en una circularidad al tratar la individuación empírica de los efectos subordinados de la pornografía. Señalaré que este problema surge a raíz de la concepción sustantiva de poder que sostiene Langton, es decir, de su noción de autoridad como un atributo que puede ser atribuido a sujetos preexistentes. Por otro lado, desde una perspectiva política, mantendré que tal concepción de poder permite a Langton clasificar performativamente a las mujeres como creíbles cuando testifican acerca de la violencia sexual, pero también la lleva a silenciar estrategias políticas alternativa como, por ejemplo, las propuestas por Butler. Propongo, por tanto, considerar esta última forma de silenciamiento como un tipo específico de injusticia epistémica que neutraliza el valor perfomativo de los discursos políticos.
Through her silencing thesis, Langton has contributed to the study of epistemic injustice by highlighting a possible cause of such a phenomenon: She asserts that the pornographic representation of (straight) sexual relationships affects the felicity conditions of speech uttered by women, so this speech is not understood as an illocution by men. This fact arguably undermines women’s credibility, since their testimony is not even registered in men’s testimonial sensibility. However, this thesis entails problematic consequences from at least two standpoints. From a theoretical perspective, it enacts a circularity when it comes to the empirical individuation of the subordinative effects of pornography. I will point out that this problem arises from Langton’s substantive conception of power, i.e. from her notion of authority as an attribute which can be ascribed to preexisting subjects. From a political perspective, such conception of power allows Langton to performatively rank women as credible when testifying sexual violence, but it also leads her to silencing alternative political strategies, e.g. the ones proposed by Butler. Hence, I propose to consider this form of silencing as a specific kind of epistemic injustice, one that neutralises the performative value of political discourses.
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