Los temas relacionados con el pensamiento concreto, tan característico de las personas con síndrome de Down, resultan problemáticos . Por eso es muy importante el reconocerlos, especialmente cuando se trata de promocionar la salud y bienestar en el pleno sentido de estos términos. En un mundo que pide utilizar tanto el pensamiento abstracto como el concreto, es importante que quienes atienden a una persona con síndrome de Down los tengan en cuenta. El artículo expone los beneficios y las dificultades generadas por el pensamiento concreto, frente al pensamiento abstracto tan habitual en la población general. El objetivo es presentar las tareas de la vida diaria —personal, familiar, laboral, social— de tal manera que capitalicen sobre la fortaleza de su pensamiento concreto, pero no penalicen a quienes tienen limitaciones en el pensamiento abstracto.
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