Cherríe Moraga es una de las escritoras chicanas, junto con Gloria Anzaldúa o Sandra Cisneros (la autora de The House on Mango Street) de mayor renombre dentro de la literatura norteamericana de los últimos años. Su primer libro, Loving in the War Years: Lo que Nunca Pasó por Sus Labios, como ella misma afirma a lo largo de esta entrevista, supuso todo un reto personal además de un verdadero desafío político y literario por lo innovador de su estilo y lo provocador de sus temas, tan polémicos como el lesbianismo y la marginación racial, abordados desde el punto de vista siempre tan poco considerado, de la mujer. Chicana, feminista y lesbiana, ha dedicado su vida y su obra (que abarca prácticamente todos los géneros y estilos y se mueve entre lo mágico y lo real, planeando entre su lado hispano y su lado “anglo”) a construir un collage en el que se confunden sus múltiples identidades hasta configurar una identidad única y rica que constituye toda una filosofía de lo que significa ser chicana y lesbiana en un mundo hostil que le aplaude como escritora lo que le niega como ser humano.
El encuentro tuvo lugar en unos de los barrios más conflictivos de San Francisco, the Mission District, un barrio a todas luces marginal en el que conviven hispanos de muchos y muy diferentes países de toda Latinoamérica. La pobreza y el hecho de que se hallen socialmente discriminados por sus orígenes, así como su bajo nivel cultural, les ha confinado en un espacio reducido que podríamos calificar de “ghetto”, en el que expresan su auténtica fuerza y ejercen su reinado. Sin embargo, no es demasiado difícil entender que Cherríe Moraga haya decidido vivir aquí, e incluso situar su lugar de trabajo en una de las calles menos recomendables de la zona (como nos aseguró el guía que nos acompañó a ver los hermosos murales del lugar). En el edificio donde está ubicado el despacho de Cherríe Moraga se encuentran también oficinas de asesoramiento y apoyo a la mujer maltratada. No es un lugar que pudiéramos calificar de acogedor pero se nota en el ambiente una especie de energía que parece inundarlo todo y sobrecoger a quien roza por primera vez sus inmediaciones.
La entrevista se prolongó durante un tiempo no inferior a hora y media, un tiempo verdaderamente escaso para abarcar la filosofía de una de las escritoras chicanas y lesbianas más singulares y controvertidas que ha dado la literatura norteamericana en estas últimas décadas. Moraga permitió que dicha entrevista se realizara en castellano y que fuera grabada con el único objetivo de no perder ni un sólo ápice de una información increíblemente valiosa a nuestro modo de ver.
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