A pesar de su larga trayectoria constitutiva de la historia de numerosas sociedades, entre las cuales las sociedades mediterráneas, secularmente cosmopolitas y pluriculturales (M. Oriol, A. Sayad y P. Vieille, 1985:19), las migraciones se han constituido como objeto de estudio específico solamente cuando los poderes públicos han contribuido a delimitar al migrante como categoría económica y social. Su delimitación como categoría jurídica, más reciente, tiene lugar cuando se le asocia a la categoría de «extranjero», opuesta a la de «nacional», y definida de forma restrictiva en cuanto a sus derechos dentro del territorio receptor. (...).
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