Cuenta Burton (n.d: 75), Príncipe de Exploradores y antropólogo avant la lettre, que el casuista español Tomás Sánchez, en cierta ocasión, tuvo que dirimir acerca del pecado de una «perversión erótica peculiar». Los jesuitas habían traído de Manila un hombre que, debido a una prolongación desplazable del os coccygis, tenía una «cola» entre 7 y 10 pulgadas (recordemos que la pulgada equivale a 2,54 centímetros). Este caballero colocándose entre dos mujeres había gozada «naturalmente» de una de ellas en tanto que la otra hizo uso de su «cola» a modo de penis succedaneus. «El veredicto fue sodomía incompleta y simple fornicación». (...).
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