El domingo 12 de mayo de 1963 tomando una cerveza en un pub de Oxford con el profesor E.E. Evans-Pritchard, mi tutor G. Lienhardt y mi amigo Michael Kenny me preguntó este último si conocía a Esteva-Fabregat; ésta fue la primera noticia que de Claudio tuve. Apunté su nombre, recabé más información y, naturalmente, dada la rareza de antropólogos españoles en aquellas fechas, decidí inmediatamente ponerme en contacto con él. En el otoño de ese mismo año me trasladé a Madrid para preparar convenientemente -contactos, bibliografía, Archivo Histórico - mi viaje a Galicia donde iba a realizar trabajo de campo por dos años consecutivos. Necesitaba información, mapas, direcciones, libros, etc., y sobre todo ponerme en contacto con el mayor número posible de gallegos residentes en Madrid. Al mismo tiempo acompañé a Michael Kenny en sus visitas y encuestas a refugiados cubanos que llegaban a Madrid debido a las condiciones políticas de la isla; me interesaba tomar notas sobre sus contactos desde Cuba - cuando éste era el caso- con sus aldeas nativas, asociaciones a las que pertenecían para canalizar sus esfuerzos y aportaciones a las parroquias y comarcas de las que habían salido o eran oriundos, etc. Y, desde luego, me puse en contacto telefónico con Claudio para conocerle personalmente. Me dio una cita en el café Gijón y allí pasamos agradablemente toda la mañana tomando churros con chocolate. (...)
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