El Trastorno del Espectro Autista (TEA) es un término genérico propuesto recientemente por la Asociación Estadounidense de Psiquiatría —en la quinta edición de su Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM-5; mayo de 2013)— para englobar a un grupo muy heterogéneo de personas que poseen en mayor o menor grado dos peculiaridades nucleares: 1) déficits persistentes en la comunicación e interacción social; 2) patrones repetitivos y restringidos en sus conductas, actividades e intereses. Si bien no forma parte de los dos criterios esenciales para ser incluido dentro del término genérico TEA, no es infrecuente que, además, algunas de estas personas presenten escasas habilidades motoras. Esta particular forma de ser se inicia en la infancia y persiste en la edad adulta.
No existe ningún marcador biológico ni estudio de imagen que permita establecer el diagnóstico de TEA. Este diagnóstico es única y exclusivamente clínico. Las personas con TEA, a menudo sin diagnóstico, deben superar complicados obstáculos para poder llevar una vida satisfactoria; los más acusados son:
el acoso grave en el colegio —con sus consecuencias de fracaso y abandono escolar— y los impedimentos para su inserción laboral.
El autor, apoyado en su dilatada experiencia como pediatra en el ámbito familiar, ofrece una interpretación personal de qué es el TEA.
Su visión no objeta a la concepción estándar.
No obstante, al aportar un enfoque diferente, más abarcador, espera poder ayudar a una mejor comprensión de las dificultades de las personas con TEA no sólo a los clínicos, también a padres, educadores y autoridades sanitarias.
Autism Spectrum Disorder (ASD) is a generic term recently proposed by the American Psychiatric Association - in the fifth edition of its Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders (DSM-5; may 2013), including a heterogeneous group of people affected at a certain degree in two core aspects: 1) Permanent communication and social interaction deficits 2) Repetitive and restricted patterns in their behaviors, activities and interests. They frequently exhibit, in addition, poor motor skills, although it is not an essential criterion for ASD diagnostic.
This particular way of being begins in childhood and persists into adulthood.
ASD diagnosis is exclusively clinical. There is no biological marker or image study that allows establishing it. People with ASD are often undiagnosed, and they must overcome many difficulties in order to live a satisfying life. The most frequent difficulties are: se- rious bullying at school followed by failure and dropping out, and professional insertion problems.
The author offers a personal interpretation of what ASD means, supported by his experience as a general pediatrician in the family environment. He proposes a different and more comprehensive and holistic approach to these people, not at all opposed to the standard conception. He knows the difficulties that clinicians, parents, educators and health authorities have in this subject, and he hopes this new approach could help them.
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