Existe una discrepancia sorprendente entre el valor teológico de la figura de María y la forma como su figura se ha desarrollado y se encuentra presente en la praxis eclesial y en la espiritualidad creyente. En María ha descubierto la tradición católica una feminidad capaz de revelar a las mujeres que su lugar en el mundo es distinto del de los varones, tanto en la Iglesia como en la sociedad. La feminidad católica tradicional presenta a María como icono del sacrificio y del silencio femeninos libremente aceptados. Me propongo explorar la figura de María desde una perspectiva bíblica. María es, después de Jesús, el personaje más activo de los evangelios. Aparece en nueve escenas distintas. A pesar de ello, la imagen tradicional de María está asociada a la quietud y, sobre todo, al silencio. A María le ha sucedido lo que sucede a tantas mujeres: sus palabras son infravaloradas. Este artículo intenta remediar esto y dar a conocer a la María de Nazaret que toma la palabra.
Iglesia Viva, 280 (2019) 45-58
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