Madrid, España
Madrid, España
En la década de los años sesenta se suscitó un debate internacional sobre el papel de la educación dentro de los cambios políticos, sociales y económicos que se estaban produciendo a nivel mundial. Organismos multilaterales como la OCDE y la UNESCO tuvieron un destacado papel en ese proceso, aplicando los planteamientos centrales de las teorías de la modernización y del capital humano para favorecer el tránsito desde «sociedades tradicionales» a otras más «modernas». Tales ideas tuvieron su traslación al escenario español de la mano de los «tecnócratas», que aspiraban a convertirse en los agentes de un proyecto de transformación controlado desde el aparato del Estado. Los organismos internacionales participaron activamente en el análisis del sistema educativo español, e hicieron recomendaciones sobre las medidas a tomar para ponerlo en sintonía con las necesidades económicas del país. El corolario de todo ello fue su apoyo a la reforma que condujo a la Ley General de Educación de 1970, que contó también con el soporte de algunos de los principales interlocutores exteriores del régimen franquista, como Estados Unidos, junto al Banco Mundial y la Fundación Ford. Dicho respaldo se plasmó en asesoramiento, financiación, formación de especialistas y material educativo. Esta contribución aborda la trayectoria de ese proceso, examinando la labor desempeñada por los actores internacionales y su implicación en la modernización educativa del país como paso hacia la convergencia con los parámetros del modelo occidental.
In the 1960s, an international debate emerged on the role of education in the worldwide changes taking place in the political, social and economic sphere. Multilateral agencies such as the OECD and UNESCO played an important role in this process. Inspired by some of the central tenets of modernization and human capital theories, these organizations sought to steer the transitions from “traditional societies” to “modern” ones. In Franco’s Spain, this process of modernization was led by the technocratic sectors of the dictatorship, who aspired to become the agents of a project of change controlled from the state apparatus. International organizations actively participated in the analysis of the Spanish educational system, and recommendeding measures to bring it into line with the needs of economic development. The corollary of this work was their support for the 1970 General Education Law, which also enjoyed the endorsement of some of the main foreign allies of the Franco regime, such as the United States, the World Bank and the Ford Foundation. This support took the form of advice, funding, specialist training and educational assistance. The article addresses this whole process. It examines the efforts of various international actors and their involvement in the modernization of education in Spain as a step towards convergence with the Western model
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