La segunda mitad del siglo XX trajo consigo una ampliación de la lingüística: filólogos y gramáticos hicieron que el análisis de las relaciones textuales adquiriese protagonismo en una gramática que hasta entonces solía situar su límite máximo en la oración; filósofos del lenguaje dirigieron su atención al enriquecimiento contextual y a los procesos cognitivos que determinan la producción, la comprensión y la interacción; y finalmente, investigadores de orientación social y antropológica desarrollaron el estudio de las relaciones interpersonales que se establecen durante la comunicación y el análisis de las estructuras del lenguaje hablado. Estas formas de la investigación, y otras derivadas, se ocupan, en realidad, de diferentes dimensiones de un mismo objeto complejo: el hablar. Este capítulo se ocupa de aquellos espacios dela investigación que incidieron decisivamente en la configuración de una lingüística del hablar.
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