Desde finales de los años setenta se estableció en México una política urbana nacional con dos objetivos fundamentales: por un lado, revertir la tendencia concentradora de las tres aglomeraciones más importantes del país -México, Guadalajara y Monterrey- y, por el otro, mejorar los servicios urbanosyla calidad de vida en un conjunto de ciudades intermedias.En el Programa Nacional de Desarrollo Urbano y Vivienda de 1984 se propuso dar impulso a 59 localidades mayores de 100 mil habitantes para convertirlas en nuevos centros de desarrollo regional a partir del fortalecimiento económico y de un mayor equipamiento urbano. Más tarde, en 1990, se incorporaron otras 40 ciudades, denominándose desde entonces al conjunto de las acciones de apoyo como Programa de 10 Ciudades.
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