En la mayor parte de los estudios sobre trabajadores y trabajadoras agrícolas de Guatemala en México hemos asociado su movilidad a una migración temporal; sin embargo, también hay inmigrantes de Guatemala con sus familias en municipios fronterizos de México, que trabajan en actividades del sector primario en situaciones de exclusión social e invisibilización, viviendo al límite, en el borde, en condiciones precarias y con pocas oportunidades de integración social y económica en los lugares donde decidieron establecerse. El objetivo de este artículo es enfatizar en la participación de mujeres guatemaltecas en el trabajo agrícola en Chiapas e ilustrar su situación con el caso de una mujer que vive en un ejido a varios kilómetros de la ciudad de Tapachula.
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