El presente trabajo revisa las técnicas narrativas empleadas por Jorge López Páez (1922) en la novela Mi hermano Carlos (1965), relato donde el autor veracruzano consolida su estilo y uno de los temas más importantes de su universo ficcional: la infancia. Las implicaciones de elegir a niños como figuras centrales se perciben claramente en el tipo de focalización y la modulación entre la narración consonante y la disonante, lo que da como resultado infantes con discursos propios y no simples vehículos de pensamientos adultos. Pero más aún: narradores que regresan a sus recuerdos para enfrentar, una vez más, los sentimientos que vivieron como personajes.
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