Tradicionalmente se ha aspirado a la transversalidad en el grado de arquitectura debido a la fuerte carga práctica de la titulación. Esta experiencia ensaya la misma en las asignaturas de Proyectos, Urbanismo y Composición tanto para aplicar los resultados al nuevo plan, como para buscar nuevas herramientas docentes que la faciliten.
El concepto de asignaturas cerradas y aisladas como compartimentos estancos ya no tiene cabida por dos razones:
1º- La reducción de la carga docente presencial del profesorado.
2º- La excesiva carga de trabajo que supone para el alumno el análisis de realidades diferentes para prácticas distintas.
Evidentemente a mayor segregación de los ejercicios, menor será la eficiencia del alumno, salvo que abandone asignaturas para poder abordar la complejidad de algunas de ellas, aspecto que no tiene cabida en el proceso de Bolonia. Entendemos que la solución más plausible se encuentra en la Interacción, entendida como dos asignaturas independientes que comparten el mismo escenario de la práctica y coordinan sus temarios, sin embargo se imparten en clases diferentes y horarios distintos.
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