Afrontar una reflexión epistemológica acerca de la música ligada a la noción de que cualquier conocimiento debe ser la representación de un mundo ontológico, tiene que cumplir una función, que es la de encajar la música en el mundo tal como lo vemos, pensamos y sentimos.
Este escrito surge desde la fuerza inmanente que un creador ha sabido transmitirme desde la realidad de su música y una actitud vitalista marcada por el peso de la memoria del alma. Su nombre, Francisco Escudero; para muchos, un maestro; por encima de todo, mi padre.
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