Casi treinta y cinco años más tarde «resucito» aquellas jornadas sometidas a una mezcla de ansiedad casi permanente, mucha tensión, palabras airadas y por consiguiente, injustas. Lo que se conoce como «las partes», tienen cada una de ellas una idea, una formación y unos objetivos en apariencia comunes, pero la realidad señala otros bien distintos. Nos une, nos unía, un proyecto común como era concluir felizmente un encargo. Cada cual podía ser la persona ideal para llevarlo a cabo. Pero no resultó como pensábamos, al menos según mi opinión. En este artículo cuento mi versión, la del técnico que se empeña en llevar a buen puerto económico los cálculos iniciales. Durante el tiempo que duró la obra ocurrieron demasiadas circunstancias relacionadas con la salud y familiares que tampoco facilitaron el trabajo.
Almost thirty-five years later I “resurrect” those days subjected to a mixture of almost permanent anxiety, a lot of tension, angry and therefore unjust words. What is known as “the parties”, each have an idea, a formation and objectives that appear to be common, but reality points out otherwise different ones. We were joined, by a common project such as happily concluding a commission. Everyone could be the ideal person to carry it out. But it didn’t turn out the way we thought, at least in my opinion. In this paper I tell my version, that of the technician who strives to bring the initial calculations to fruition. During the duration of the work, too many health-related and family-related circumstances occurred that also did not facilitate the work.
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