Partiendo de un supuesto teórico sobre la sorpresa política y su impactosistémico, abordamos el doble alzamiento militar del 1º de enero de 1958, reivindicando su carácter táctico, reducido estrictamente al ámbito castrense, aunque política, social y económicamente hubo condiciones para trascenderlo. Cobra importancia el papel de los servicios de (contra) inteligencia de entonces para distinguir entre los ruidos y las señales que, finalmente, condujeron al acontecimiento, relativizando el carácter inesperado que ostentó, y esbozando la decisiva importancia que adquirió la segunda sección del Estado Mayor General.
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