El número de los diferentes productos a llenar, de las botellas y los tapones está creciendo constantemente. En los productos, la tendencia es hacia las bebidas mezcladas con unos desarrollos completamente nuevos. Las cervecerías, manantiales, envasadores de zumos no solo embotellan cerveza, agua mineral y zumos, sino que están produciendo cada vez más bebidas mezcladas. Y también está creciendo la utilización de componentes a base de leche.
Con todo esto, surgen unas nuevas exigencias en la técnica de llenado. Si por ejemplo antes se llenaban tradicionalmente la cerveza y los refrescos carbonatados, ahora se integran en la producción en parte también bebidas sin gas como los zumos ACE o bebidas isotónicas. Las exigencias higiénicas crecen al tratarse en la mayoría de los casos de bebidas sensibles. Debido a este desarrollo también aumentan las exigencias sobre los materiales utilizados, ya que por ejemplo se trabaja con productos corrosivos y de aromas más intensos o que es necesario esterilizar la línea a unas temperaturas más elevadas debido a una mayor exigencia microbiológica. Por todo lo expuesto se deduce, que los sistemas de llenado del futuro deben ser flexibles para poder hacer frente a las exigencias cambiantes y cada vez más estrictas.
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