Dentro del fascinante mundo de la música clásica, existen tres elementos indispensables para poder formar una buena orquesta: los instrumentos, los músicos y el director. Este último encarna la figura más importante. Su exigente puesto requiere de un dominio técnico impecable y un especial talento para relacionarse con los músicos que componen la orquesta. Si no existiera este oficio, podríamos deleitarnos con un concierto solista del mejor violinista del mundo, tocando el mejor violín jamás fabricado, pero sería imposible disfrutar de una orquesta sinfónica en la que todos los instrumentos armonizaran entre sí para crear un sonido mil veces más rico y potente. En el mundo de la seguridad ocurre algo muy parecido. Tenemos grandes tecnologías, grandes profesionales, pero ¿podemos beneficiarnos de la seguridad que ofrecerían si estuvieran bien orquestados? Secura dispone de Security Guardian, un servicio de seguridad gestionada en el que usamos la tecnología de orquestación como batuta, al servicio de nuestros directores: los especialistas en seguridad.
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