Madrid, España
Con anterioridad a Alfonso VI nunca un rey peninsular había contraído matrimonio con hasta cinco mujeres de origen extrapeninsular. Tampoco nunca un monarca hispano había recibido un regalo de manos de un emperador bizantino. Y puestos a reseñar novedades, tampoco antes ninguna institución de prestigio universal y de fuera de la Península había atribuido el título de “emperador” a un rey de León, como lo hizo con Alfonso la abadía de Cluny en los días del abad Hugo el Grande. Es evidente que algo nuevo y hasta entonces desconocido para los reinos de León y Castilla se estaba produciendo en ellos bajo el gobierno de Alfonso VI.
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