Barcelona, España
La clave de la campaña cartaginesa radicaba en la sorpresa y la velocidad, con el objetivo de situar en el norte de la península itálica a su ejército antes de que Roma pudiera reaccionar, ya fuese intentando obstaculizar su avance en el sur de la Galia desplegando un ejército consular atacando su retaguardia en Iberia o alentando, con el apoyo de sus aliados masaliotas, a las tribus galas contra las tropas de Aníbal para cortar su ruta de progresión y debilitarlas. Pero la pretendida sorpresa era imposible desde el momento en que el ejército púnico se internase en el territorio galo, pues Masalia iba a saber de su marcha de inmediato y Roma sería informada. Quedaba por tanto la velocidad como arma principal.
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