La conversión de Íñigo de Loyola es un proceso que pasa por diferentes hitos. Uno de ellos es la experiencia que vive en el río Cardoner. Más que una visión, se trata del final de un proceso que culmina con la total apertura de su entendimiento. Es un camino espiritual que le lleva a dejar de mirarse a sí mismo y le capacita a percibir todas las cosas de una manera nueva. El egoísmo es la principal causa que mueve a alguien a no ver más allá de sí, y en la experiencia de San Ignacio encontramos ayudas para salir de las cegueras actuales en que podemos caer.
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