El trastorno bipolar de inicio en la infancia o la adolescencia temprana se presenta habitualmente como un trastorno crónico. Su diagnóstico puede ser complicado por la alta tasa de comorbilidad con el TDAH, los trastornos de la conducta disruptivos y los trastornos por uso de sustancias. Por todo ello, este grupo de pacientes presentan un peor pronóstico de la enfermedad. En comparación a los adultos con trastorno bipolar, los niños y adolescentes con esta enfermedad, son más propensos a presentar ciclos rápidos o estados mixtos, para los cuales los anticonvulsivantes pueden ser más efectivos que el tratamiento con litio. Existen trabajos que apoyan la eficacia de topiramato en trastorno bipolar en adolescentes.
Presentamos el caso clínico de una adolescente diagnosticada de trastorno bipolar tipo I y que se estabilizó al añadir topiramato a su tratamiento habitual.
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