El poema de Villasandino a modo de parodia testamentaria sobre Samuel fue incluido por Baer en su Historia como un ejemplo de las actitudes del cristiano viejo hacia los conversos. Por lo tanto, se ha convertido en una suerte de emblema de los problemas en la reconstrucción de tales relaciones alrededor de 1400. En este sentido, Baer lo consideró uno de los primeros retratos de un converso averroista en la corte de Juan II. No obstante, necesitamos una recontextualización. Villasandino articula el concepto de »converso« en un modo de dilatatio o amplificatio.. Una cuestión preocupante en la época era la manera en la cual se debía articular (clamar) la noción de conversión. Los testamentos y el clamar aparecen unidos en los textos legales medievales. Nuestra lectura del texto, pues, se ve afectada por el carácter central de las prácticas notariales de las culturas ibéricas del siglo XV.
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