En la medida que los espectadores devienen potenciales consumidores, la producción cinematográfica se desliza hacia la industria de la publicidad: la ficción dramática, así como la experiencia emocional asociada, poseen efectos subconscientes que son explotados por el neuromarketing. ¿Es la publicidad encubierta el reino de la libertad en su perfecta inversión?
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