Cualquier intento de comprender cómo fue el Día D debe tener en cuenta a los vehículos acorazados especializados desarrollados por los británicos y empleados por el Segundo Ejército en las playas Gold, Juno y Sword. Tres factores contribuyeron al desarrollo de los funnies como elemento clave de los desembarcos y a su éxito, no solo el 6 de junio de 1944 sino también durante la subsiguiente ruptura del frente alemán y avance aliado por el norte de Europa. El primero fue el desastre de Dieppe de agosto de 1942, del que se obtuvieron numerosas lecciones sobre la necesidad de contar con vehículos adaptados para ejecutar un desembarco con oposición. El segundo, la temprana experimentación –entre 1941 y 1943– con carros de combate especializados, sobre todo contra las minas, cuyo precedente sentó las bases sobre las que posteriormente se desarrollaron los funnies. Y el tercer factor fue el liderazgo y los conocimientos de ingeniería del general Percy Hobart (1885-1957) quien, tras ser nombrado comandante en jefe de la 79.ª División Acorazada, impulsó enérgicamente el desarrollo de estos vehículos.
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